¿QUIÉN QUIERE VER A JESÚS?

 

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San Juan 12, 20 al 33

[display_podcast]Bienvenidos a nuestra cita semanal para celebrar juntos el Día del Señor. Hoy, Domingo 5° de Cuaresma, la Iglesia nos presenta un pasaje del evangelio en el que descubrimos la popularidad que estaba adquiriendo Jesús.

[display_podcast]icon for podpress  Comentario al 5º Domingo de Cuaresma – “B”, 20: Hide Player | Play in Popup | Download

ver-a-jesus.jpgEstaban aquel día un grupo de gente reunidos con Jesús, cuando algunos gentiles se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron:

  • - “Señor, quisiéramos ver a Jesús”.

Felipe, entonces, fue a decírselo a Andrés; y ambos se acercaron a Jesús para decírselo. El Maestro, entonces, escuchó la petición e inmediatamente con voz llena de alegría y autoridad contestó,

  • - “Ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea glorificado.

Me llamó la atención este pedido. Esos gentiles tenían deseo de ver al Maestro. Me hizo pensar. ¿Es  un deseo de muchos o de pocos? ¿Quiénes son los que en este mundo quieren ver a Jesús? Me puse a pensar y a reflexionar.

No cabe duda que sí hay algunos que quieren ver a Jesús, y podríamos decir que pertenecen a diversas categorías. Algunos son personas, hombres, mujeres y niños, que en este momento están experimentando una necesidad. Es gente que tiene un sufrimiento, que vive una situación difícil y molesta y tocan entonces las puertas del Señor Jesús, con un deseo muy concreto. Quieren que se les resuelva este problema, esta dificultad.

  • “Señor, te pido que me ayudes a encontrar trabajo, a encontrar una persona en mi vida, una compañera, un compañero, quiero que hagas desaparecer a tal persona, que la apartes de mi vida y del mundo…”

Hay otro grupo de personas que busca al Señor para tener una compañía, alguien que pueda comprender sus dimensiones más profundas. Tienen confianza en que el Señor Jesús si los comprenderá y que podrán con su presencia y compañía, sentir la fuerza espiritual y psicológica necesaria para seguir adelante.

Estos grupos de personas quieren, pues, ver al Señor para resolver una necesidad inmediata y personal. Miran su propia situación y buscan un alguien que pueda ayudarles a mejorarla. Estos son, sin duda, los más.

Sin embargo no todos los que buscan ver al maestro tienen estas intenciones. Hay otros que lo buscan para conocerlo, para descubrir su manera de pensar, sus ideales, sus sueños. Más que mirarse a sí mismos, miran la persona de Jesús y sienten curiosidad. Esta gente va con esta pregunta: ¿quién eres tu Jesús?  Sienten el deseo de acercarse para poder ver más de cerca a este personaje del que tanto se habla.

Hay todavía otro grupo de personas que quieren ver a Jesús, porque se sienten atraídos hacia él. Quieren verlo porque su corazón les hace acercarse a El. Se sienten fascinados por su persona. Más que una atracción intelectual ó una necesidad inmediata, sienten una exigencia vital. Quieren ver a Jesús porque han sentido que es la persona a la que quieren decirle que están dispuestos a seguirla, a dar todo por EL. Entre estos se encuentran los que se sienten movidos a ser sus representantes, a trabajar por El, a llevar su mensaje, allí en donde viven, en donde trabajan, a donde les manden.

Como vemos, hay diversos tipos de personas que quieren ver a Jesús. Y ahora podríamos nosotros preguntarnos, estos gentiles que le dijeron a Felipe que querían ver a Jesús, ¿a qué grupo de estos pertenecerían? Esta respuesta no aparece en el evangelio pero sí es posible responderla. Porque aquellos gentiles, ¿quiénes son sino cada uno de nosotros? Por eso la respuesta la podemos dar cada uno de nosotros. Y ante todo debemos responder, con sinceridad, sin posturas artificiales u oficiosas, ¿quiero yo realmente ver a Jesús? ¿En qué momentos y en que forma aparece este deseo en mí mismo?

Entramos con esto en el campo de los deseos más íntimos, es decir,

  • ¿qué deseo yo en la vida? ¿Qué busco yo en mi vida? ¿A quién busco yo en mi vida?

Creo que en este domingo quinto de cuaresma, se nos presenta como una admirable ocasión para examinar de cerca mis intenciones profundas y ver si en ellas aparece el deseo de ver a Jesús.

Si entre mis intereses existenciales, vitales, no aparece este deseo, sino muchos otros, es necesario entonces que humildemente pidamos el tener deseo de deseo, como decía San Ignacio de Loyola. Porque si este deseo de ver a Jesús no parece bajo ninguna forma, puede ser que aún no hayas empezado a transitar por el camino de la conversión a Dios que se nos pide en este período de la cuaresma.

Amigos, vale la pena ver a Jesús porque él es el único que puede dar un profundo sentido a nuestra vida, una fuerza para caminar. ¿Tú amas tu vida o la aborreces? Puede esto sonar a pregunta tonta, pero es el meollo de nuestra opción más profunda en esta vida.

Y ahora viene lo más importante

Y bien amigos, así terminamos esta breve reflexión sobre el Evangelio de este Domingo.

Pero ahora viene el momento más importante, tu encuentro personal con el Señor Jesús. Toma, pues, el evangelio en tus manos, San Juan Capitulo 12 versículos del 20 al 33, y trata de sentir lo que el señor te quiere comunicar.

Quédate pues ahora a solas con El.

Patricia Henostroza y Javier San Martín agradecemos muy sinceramente el haber estado con nosotros.

¡Y nos despedimos hasta el próximo domingo en esta misma emisora!

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