Señor, limpia mi corazón de todas mis imperfecciones.

* * *

San Juan 2, 13 al 25,

Bienvenidos a nuestra cita semanal para celebrar juntos el día del Señor. Hoy, tercer Domingo de Cuaresma del Ciclo “B”, la Iglesia presenta para nuestra reflexión y comentario un hecho del todo singular en la vida de Jesús. Hasta pareciera muy extraño que Jesús mismo hubiera protagonizado este hecho. Jesús llegaba a Jerusalén con sus discípulos para las Fiestas de la Pascua y contempló un espectáculo que muchas veces lo habría contemplado en otras ocasiones cuando subía a la celebración de la fiesta.

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icon for podpress  Comentario al 3er. Domingo de Cuaresma - “B”, 18 : Hide Player | Play in Popup | Download

Las explanadas del templo estaban llenas de gente y reinaba una enorme confusión. Había puestos de venta de todo tipo y el negocio estaba en su mejor apogeo durante estos días. Como se necesitaban tantos animales para los sacrificios, allí se encontraban ovejas, corderos, bueyes, pilas de jaulas para palomas y pichones… Y, sobre todo, mesas de los negociantes, de los cambistas, de todos los que olían buenas ganancias a costa del culto… En medio de tanto revoltijo, y de tanto grito y confusión, ¿quién era capaz de elevar su corazón a Dios con la plegaria?… Nadie. El templo estaba convertido en todo menos en una casa de oración.

Jesús, entonces, agarró unos cordeles, hizo con ellos un látigo bien robusto y, sin previo aviso, empezó a repartir golpes a diestra y siniestra. Empezó a volcar las mesas de los cambistas, a tirar por tierra el dinero, mientras lanzaba gritos salidos del fondo de su alma herida, más que de su garganta:

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- Fuera, ¡Fuera de aquí,

bandidos! ¡Fuera todos!…

  ¿Por qué profanan la Casa

de mi Padre? ¿No han oído

que esta casa es una casa de

oración? Pero Ustedes la han

convertido en una cueva de

ladrones…

 

 

Y el maestro siguió dando golpes con fuerza, hasta que no quedaron solo los que había ido a rezar… Pero ahí no acabó todo. Porque en ese momento los sumos sacerdotes del templo y los jefes del pueblo, se acercaron a Jesús y severamente le reclamaron:

-¿Con qué autoridad haces tú esto? ¿Quién eres tú para arrojar a la gente del Templo? ¿Qué señal nos das para demostrar que tú actúas en nombre de Dios, al que llamas tu Padre?

Fue ciertamente un momento de angustia. Pero Jesús, mirándolos fijamente, les dijo:

-¿Quieren que les de un signo de mi autoridad? Pues ahora mismo se los voy a dar: destruyan este templo, y yo lo reedificaré en tres días.

Y mientras decía estas palabras el maestro con sus dedos señalaba a su propio cuerpo y no al Templo que tenían delante. Pero los jefes, no advirtieron este detalle y le increparon:

-¿Qué dices?,…  cuarenta y seis años ha costado construir este templo desde que lo comenzó Herodes, ¿y ahora tu vienes a decir que lo vas a reedificar en tres días?…

El hecho era, ciertamente, del todo singular. Esa reacción de Jesús arrojando a todos a latigazo limpio nunca la hubiéramos imaginado, y por eso surge, naturalmente una pregunta obvia: ¿por qué Jesús actuó de esa manera? ¿Qué nos quería enseñar con ello? Una primera respuesta la encontramos en su propio corazón. Fue el celo por la gloria de su Padre que lo llevó a actuar de esa manera inesperada. Él había venido a purificar el templo. Pero, al mismo tiempo, Jesús manifestaba con esta actuación que ese templo ya no servía más para el culto nuevo que Él iba a instituir: un culto fundado sobre su propio Cuerpo, en el que Él sería, al mismo tiempo, Víctima, Sacerdote, y Altar. Y que éste será el único culto, el de Jesucristo muerto y resucitado, que Dios iba a aceptar en adelante.

 

Con el tiempo venimos a comprender esta nueva realidad. Jesucristo era el Sacerdote, la Víctima, y al mismo tiempo, el Templo y Altar. La Eucaristía que empezamos a celebrar por mandato del mismo Señor, suplía todos los sacrificios que ofrecía el antiguo Israel. Jesús decidía quedarse en nuestros templos materiales para inundarlos con su Divinidad y abrir, desde ellos su corazón misericordioso a todos los que buscaban en la oración e invitar a un trato personal. También llegamos a comprender cómo nuestros propios cuerpos son templos consagrados. El apóstol San Pablo un día nos dijo:

-¿No saben que ustedes son templos de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?

¡Qué hermosa verdad, Señor! Créeme que me produce una gran alegría, pero también, no te oculto, que me produce también temor. Porque se que tengo el riesgo de profanarlo, como el templo de Jerusalén. Por eso te pido que cuando veas que estoy profanando mi templo, no dudes en sacar nuevamente aquel látigo para purificarme de verdad.

 

Y ahora viene lo más importante

 

Y bien amigos, así terminamos esta breve reflexión sobre el Evangelio de este Domingo.

Pero ahora viene el momento más importante, tu encuentro personal con el Señor Jesús. Toma, pues, el evangelio en tus manos, San Juan Capitulo 2 versículos del 13 al 25, y trata de sentir lo que el Señor te quiere comunicar.

Quédate pues ahora a solas con El.

Patricia Henostroza y Javier San Martín les agradecemos muy sinceramente el haber estado con nosotros, y nos despedimos hasta el próximo domingo en esta misma emisora.

6 Responses to “Comentario al DOMINGO 3º DE CUARESMA - “B””

  1. patricia says:

    gracias por sus enseñanzas, consejos, Padre ore por nosotros necesitamos tanto de la Palabra de Dios. Que Dios lo bendiga!!! y que no olvide a los “ateos”.

  2. Leonel Conferencista says:

    Cordial saludo, Padre Javier. De nuevo gracias por sus mensajes y sus reflexiones.
    Cada vez renuevo mi voluntad de evitar los juicios y los prejuicios sobre las demás personas.
    Por supuesto, no es fácil…
    Mil gracias y muchas bendiciones para Usted.

  3. VEGANO says:

    jesus echo a los mercaderes y a los que hacian sacrificios de animales, porque no toleraba la atrocidad de tanta muerte y dolor absurdo, ,, la gente bruta creia que de esa manera iba a limpiar sus pecados, haciendo sufrir y matando a inocentes, cuando ellos mismos , los pecadores, eran los que debian sufrir y morir, ,,, hoy en dia , en cambio, la gente ya no mata miles de animales para limpiar sus pecados, sino que matan millones!!! solo para comerselos, a sabiendas de que eso es simplemente “gula”, ya que esta comprobado, demostrado y recontracomprobado que se puede vivir sin comer carne, y estar perfectamente sano.
    como bien dices, el cuerpo de cada uno , es el templo de dios, y los carnivoros, los necrofagos, siguen y siguen sascrificando animales y almacenando cadaveres en su propio cuerpo, que es el templo de dios,,, y ni siquiera lo hacen con la vana intencion de redimirse, sino que , peor aun , lo hacen por gula
    JESUS FUE EL PRIMER VEGANO,,,que duda cabe

  4. vegano says:

    te he mandado un comentario ayer, “padre”, y lo haz censurado,,,, jajaja,,,,, podras tambien censurar a cristo???
    el verdadero cristo, no el que aparece en la biblia del imperio romano, que tu defiendes,,,
    (del cual hay “testimonios de puño y letra de autores santos y sagrados”, que tu biblia prefiere ocultar)

    jesucristo no envia comentarios por internet, el tiene metodos mejores

  5. vegano says:

    ah, perdon padre, mi maquina me jugo una mala pasada, no me mostraba el mensaje anterior, y pense que lo habias borrado, retiro lo dicho,
    nuevamente pido disculpas, no hubo censura,

  6. vegano says:

    jesus me presto su latigo, porque dice que a el no le agrada el sufrimiento de ninguna criatura inocente, y mucho menos la gula y la necrofaquia

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