JESÚS Y SATANÁS: LUCHA SIN CUARTEL 

San Marcos 1, 12 al 15

 

Bienvenidos a nuestro encuentro dominical.

Hoy iniciamos un nuevo período litúrgico. La Iglesia celebra el Primer Domingo de Cuaresma y presenta para nuestra reflexión y comentario una dramática escena de los inicios de la vida pública del Señor Jesús cuando va al desierto y es severamente tentado por Satanás.

Comentario al Domingo 1º de cuaresma - “B”, 16

Marcos con cuatro pinceladas magistrales abre todo un mundo a nuestra mirada, cuando nos dice:

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El Espíritu lanzó a Jesús hacia el desierto y allí

 permaneció durante cuarenta días, tentado por

Satanás. Habitaba con las fieras, y los ángeles le

servían.

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Cuando nos enteramos que Jesús había ido al desierto y estaba viviendo extrañas experiencias, pudimos intuir algo del misterio de su persona. Vimos cómo allí Él estaba poniendo las bases para toda su actividad evangelizadora como también las bases de la acción evangelizadora de cada uno de nosotros: Primero, un dejarse llevar por el Espíritu Santo, una lucha sin cuartel contra el enemigo, un renovarse a sí mismo para renovar la tierra, un confiarse en las manos de Dios que cuida de todos los suyos con amor.

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En efecto, el Espíritu Santo es el que va a guiar a Jesús en esta dura experiencia en el desierto, como más adelante, en toda su vida. Él mismo nos atestigua que no quiere hacer otra cosa sino la voluntad de su Padre. La lucha con Satanás va a ser implacable. Pero Jesús no se le va a rendir. Por eso, el demonio gritará furioso más de una vez ante Jesús:

¿Qué tienes que ver conmigo Jesús de Nazaret? ¿Has venido a arruinarme?… Y Jesús con gran imperio le contestará: ¡Cállate, y sal de aquí!… Jesús y Satanás son dos fuerzas que se declaran la guerra abierta. Satanás detenía hasta ahora el imperio del mundo, pero viene ahora uno más fuerte que él, y se lo va a arrebatar para entregarlo a Dios.

En medio de una gran austeridad durante aquellos días Jesús habitó en el desierto, pacíficamente con los animales salvajes. En Él, el hombre vuelve a la paz con la creación del paraíso terrenal. Al ver a Jesús en el desierto, veíamos cómo se hacía realidad ese sueño que todos teníamos de un mundo mejor, ese mundo que Dios quería al principio y que lo estropeó el demonio con su victoria sobre Adán y Eva, ese mundo nuevo en el que Dios será el Padre amoroso, y los ángeles del cielo se complacerán en servir a todos los salvados igual que sirvieron a Jesucristo. 

Al escuchar esta narración del Evangelio, ¿no reconocemos que ésta es nuestra historia? ¿No es la Iglesia la protagonista de la lucha entablada hoy en contra del enemigo del género humano?…La Iglesia ha visto siempre en las tentaciones de Jesús y en su victoria sobre ellas, sus propias tentaciones y su propio triunfo. Ha calibrado la lucha y no se rinde nunca. Ha aprendido la estrategia, ha corregido sus errores, y sigue adelante en su empeño de establecer el Reino de Dios a pesar de todos los pesares…

En efecto, en aquellos días podíamos escuchar al Espíritu Santo hablando con fuerza, e invitándonos a no tener miedo, a aceptar los desafíos del mundo, a que nos decidamos a salvarlo con amor y servicio. Pero Satanás ¿pretendía crear en nosotros los sentimientos contrarios?… En aquellas tardes de desierto percibíamos con gran claridad que si somos fieles al Espíritu, tendríamos asegurada la victoria como la tuvo Jesucristo y, algún día, el Cielo y Tierra se unirán para establecer el Reino de Dios a pesar de la oposición del mal.

Cuando escuchamos hablar así, de una experiencia vivida por Jesucristo y por algunos otros, es muy posible que nosotros, como particulares, nos escapemos del problema, porque Iglesia somos nosotros, y para mí, para ti y para todos y cada uno va este Evangelio en cada uno de sus detalles. ¡La meta principal de nuestras vidas debe ser la de dejarse guiar por el Espíritu Santo, y no del espíritu infernal, que actúa en este mundo! Este nos soplará siempre al oído muchos errores, y engaños, como lo hizo con Jesús en los días de su ayuno: -¡Come, bebe, no seas tonto, pásala bien! ¡Hazme caso a mí, que te prometo lo que nadie te puede dar!…

Señor, hoy brota de mi corazón mi humilde súplica para hacer una firme promesa de nunca hacer caso a las inspiraciones engañosas de Satanás. ¿Por qué prestar oídos a quien pretende, con palabras seductoras, hacerme tambalear en mi fe y en mi fidelidad a ti, Señor?…, te pido, Señor, por intercesión de tu Madre Santísima, la gracia para hacer frente al mal que me acecha constantemente y no ser victima de su astucia y engaños.

Y ahora viene lo más importante

Y bien amigos, así terminamos esta breve reflexión sobre el Evangelio de este Domingo.

Pero ahora viene tu encuentro personal con el Señor Jesús. Toma el evangelio en tus manos, San Marcos Capitulo 1 versículos del 12 al 15 y trata de escuchar lo que el señor te quiere comunicar.

Quédate pues ahora a solas con El.

Cecilia de Málaga y Javier San Martín agradecemos muy sinceramente el que hayan  estado con nosotros.

¡Y nos despedimos hasta el próximo domingo en esta misma emisora.

2 Responses to “Comentario al 1er Domingo de Cuaresma - “B””

  1. Anthony Diaz says:

    Sin duda este es el duro conflicto que afrontamos cada día.
    Gracias, Padre Javier por traernos esta profunda y necesaria reflexión.

  2. Bill Bake says:

    Me ha encantado el artículo y me ha ayudado mucho! Gracias!

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