¿Reconoces tu falta antes de condenar al prójimo?
Escrito por: jsanmartin en COMENTARIOS A LA LITURGIA DE LOS DOMINGOSDOMINGO QUINTO DE CUARESMA - “C”
San Juan 8, 1 al 11
21 de marzo, 2010
Estimados Amigos, bienvenidos a nuestro encuentro dominical para celebrar juntos el Día del Señor. Hoy la Iglesia celebra el QUINTO DOMINGO DE CUARESMA del Ciclo “C” y presenta para nuestra reflexión y comentario un pasaje del evangelista San Juan:
“Tampoco yo te condeno, vete y no peques más” (Jn 8,11)
Como los judíos peregrinos a la vista de Jerusalén, podemos cantar el Salmo 121,
“ya están pisando nuestros pies tus umbrales Jerusalén. Es tiempo de levantar nuestros ojos porque ya se acerca la hora de nuestra liberación”.
Estamos a punto de llegar a la meta del camino espiritual que hemos emprendido en esta cuaresma junto con Jesús, primero, superando la tentación, luego atendiendo el llamado a la conversión, y después decidiéndonos a retornar a los brazos del Padre misericordioso, y hoy antes de condenar al hermano, debemos reconocer nuestro pecado y en adelante ya no pecar más.
Y comienza el episodio de la mujer adultera, tomado del evangelio según san Juan:
“Y al amanecer, Jesús se presentó otra vez en el Templo y enseñaba, y todo el pueblo acudía a él. Los escribas y fariseos le llevaron una mujer sorprendida en adulterio y la pusieron en mediodiciendo: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres ¿Tú qué dices?”
Notemos que Jesús está en el lugar más sagrado de Israel y ante una multitud, de manera que pronunciarse en contra de la Ley traería graves consecuencias.
Y continúa la narración del evangelio:
Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: aquel de ustedes que esté sin pecado que arroje la primera piedra. E inclinándose de nuevo escribía en la tierra.
Es cierto el dicho, detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero no es menos cierto que detrás de una mala mujer hay un mal hombre, es decir no solo la mujer es mala, sino que hombre y mujer participan de la misma débil humanidad.
Y prosigue el relato de san Juan,
ellos al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos.
Al menos en esta ocasión los escribas y fariseos reconocieron que no tenían derecho a juzgar a aquella mujer, pues ellos también estaban manchados por el pecado.
A lo largo de la historia de la salvación, han desfilado hombres y mujeres santos y pecadores, a través de los cuales Dios realizó sus planes de salvación. Recordemos que hay grandes mujeres que han forjado pueblos como Juana de Arco, o que han marcado caminos espirituales como Santa Teresa de Ávila, o que han conjugado ciencia y fe como Edith Stein.
Y en las páginas de la Escritura vemos cómo Jesús tuvo una actitud nueva hacia la mujer, aceptándola como sus discípulos. Se relaciona con ellas para atraerlas a los caminos de la salvación, como a la samaritana, y de hecho, en su auditorio siempre había muchas mujeres. Los cuatro evangelistas narran cómo una mujer ungió a Jesús poco antes de su pasión ante la admiración de los discípulos y la murmuración de los presentes. Jesús cultiva amistad familiar con Marta, María y Lázaro de Betania, toma la mano de la suegra de Simón quitándole la fiebre; restituye su hijo a la viuda de Naím, y a la viuda pobre que pone solo dos moneditas en el tesoro del Templo la elogia.
Es notable, así mismo, la presencia de mujeres en el camino de la Cruz, entre ellas, la que la tradición ha dado nombre: Verónica que enjuga el rostro del Señor. Mujeres en el sepulcro en la mañana de la resurrección, siendo ellas las primeras receptoras de la gran noticia y portadoras del mensaje a los demás discípulos. Un papel notable entre estas mujeres lo ocupa Maria Magdalena, destacada seguidora de Jesús, y valioso testigo de la resurrección, que dialoga con él, lo toca y va a comunicarlo a los discípulos. Y entre todas ellas, la bendita entre todas las mujeres, María, la Madre de Jesús.
Por eso, Señor, brota espontáneamente de mi corazón el hacer mías, las palabras con que finaliza el evangelio de hoy:
Habiéndose quedado solo Jesús con la mujer, que seguía ahí en medio, le preguntó: Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado? Ella le respondió. Nadie, Señor. Jesús le dijo. Tampoco yo te condeno, vete y no peques más.
Hoy también he sentido tu mirada, Señor, tu mirada de amor y perdón. Hoy también, como la mujer pecadora, he sentido el deseo de no volver a pecar más y, con tu gracia, llegar a ser una fiel seguidora tuya.
Y AHORA VIENE LO MÁS IMPORTANTE
Y BIEN AMIGOS, así terminamos nuestro breve comentario a la liturgia de este domingo.
Te invitamos, pues, a tomar el texto del evangelio en tus manos: San Juan, Capítulo 8, versículos del 1 al 11.
Agradecemos muy sinceramente al P. José Trinidad Lomelí Ochoa por su colaboración en esta reflexión, y nos despedimos hasta el próximo domingo en esta misma emisora.

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March 26th, 2010 a las 10:23 am
Reconoces tu falta antes de condenar al prójimo?
Hola Padre Javier, Que buena manera de enfocar el tema de la reflexión. Le diré que Rosa María un tiempo fue así, igualita que los escribas y los fariseos. Yo solo miraba la paja en el ojo ajeno y no me miraba la biga que traía en los dos ojos. Sabe padre siempre me a llamado la atención este evangelio como siendo en aquellos tiempos la mujer tan desvalida siempre fue el objeto de maltratos y abusos de parte de los hombres. Yo me he preguntado si el adulterio era condenado porque no trajeron al hombre que se encontraba con ella en el acto. Porque siempre se le ha protegido tanto al hombre en cuanto a la falta de valores y a su poca moral. y a la mujer siempre se le ha enjuiciado y condenado. Acaso como seres humanos no tenemos las mismas debilidades que el hombre. La verdad yo siento que Jesús por eso los enfrentó a todos los hombres con una pregunta clave. El que este libre de pecado que tire la primera piedra. Ya me imagino al tipo que encontraron con ella, cómo se debió de sentir cuando através de la diplomacia Jesús le dijo - ya te caché y también lo perdono al igual que a la mujer.
Sabe padre yo hoy no condeno siempre ante cualquier situación de esta clase me pregunto como te gustaría que te trataran a ti Rosa María si estuvieras en esta situación después me vuelvo a preguntar que haría Jesús en mi lugar y después actúo. Bueno padre se cuida y le cuento que el Marathon fue todo un éxito aunque le diré que mi hijo mayor quedó muy cansado toda la semana, ha estado en descanso, pero la pequeña Claudia anda como si nada, al otro día se fue a la escuela como si nada. Gracias por sus oraciones y sus bendiciones, Dios me lo siga llenando de esa grata y dulce sabiduría. con amor conciencia su hija adoptiva. Rosa María