¡…..Una Experiencia de Navidad!
Estuve trabajando hasta vencida la mañana. Salí a buscar algo para comer, ya que ese día no hay cocinero aquí en casa, y fui al Downtown, al centro de la ciudad. Estacioné mi carro junto a un estacionamiento descampado y me llamó la atención ver allí una larga fila de gente. Me dio curiosidad por saber qué hacían ahí, para lo que me acerqué y me dí cuenta que estaban esperando que les dieran una ración de comida. En una improvisada mesa, algunos miembros de una Iglesia Evangélica se preparaban para repartir comida.
Yo sentía hambre, así que me puse también en la fila. Reconocía no pertenecer a ese grupo de gente, pero sentía ganas de vivir su experiencia y, al mismo tiempo, satisfacer gratis mi apetito. Este era un grupo de hombres y mujeres entre 40 y 60 años, con vestidos que había estado ajenos de la lavandería hacía un buen tiempo y en sus oscurecidos rostros reflejaban el paso de la intemperie, el frío y el sol. La fila fue lentamente avanzando y pasando uno a uno delante de la mesa de servicio. En una bandeja de plástico les colocaban diversos guisos y, al final, un puñado de trozos de carne. Concluía el menú, una barra de chocolate que les extendía una tímida jovencita.
Al frente estaba el parque de Bienville, arbolado y con numerosas bancas. Los comensales fueron poco a poco dirigiéndose allí, lo que motivó la alegría de las ardillitas que con ágiles saltos querían también participar de la ración. La comida estaba tibio-fría, ya que había estado expuesta al frío ambiente del día. Qué espectáculo, todos empezaron a comer en silencio, nadie hablaba, nadie miraba a otro lado, la mirada fija en la bandeja y, de vez en cuando, en la gaseosa enlatada que se llevaban a la boca.
Cerca a donde yo estaba había una mujer de unos 40 años, con la cabeza completamente rapada y teñida por la intemperie. Ella también comía en silencio cuando, de pronto, empezó a sostener un diálogo en voz alta con alguien que parecía estar delante de ella. No había nadie, pero ella, hablaba, gesticulaba, hacía pausas… ¿Quién era ese “personaje imaginario” con quien ella hablaba? ¿Alguien, tal vez, que, en algún momento, pasó por su corazón?, ¿alguien que le prometiera volver algún día? ¿Alguien que le dejara una llaga dolorosa? ….Nadie lo sabría, ni siquiera, tal vez, ella misma.
Pero el encuentro con este grupo humano me cuestionó profundamente. Ellos pertenecían sin duda a los sin techo, a los sin posada. Precisamente en esos días estábamos llevando a cabo “Las Posadas”, esa costumbre navideña que revive las fatigas de José y María, para encontrar posada en Belén. Durante nueve días, algunas comunidades, especialmente hispanas, van a algunas casas, ya programadas, para “pedir posada” siguiendo un tradicional canto al compás de guitarras y panderetas. Se establece, así, un diálogo entre “los de fuera”, que piden posada, y “los de dentro”, dueños de la posada. Al principio el diálogo se torna hostil, ya que los “de dentro” rechazan a “los de fuera” porque estos “pueden ser malhechores”. Pero la insistencia de los peregrinos, hace que “los de dentro” tomen conciencia que quienes están pidiendo posada son, nada menos, que “María, la Reina del Cielo, y su esposo San José”. En ese momento, con gran gozo, se abren las puertas, y ya adentro, se reza la Novena de la Navidad y se concluye con una sabrosa y calentita cena que los dueños de la posada ofrecen a todos los invitados.
Esta simpática costumbre navideña presenta, sin pretenderlo, la realidad social de nuestro mundo actual, dividido entre “los de dentro” y “los de fuera”, entre los que tienen posada y los que la piden. Con los que almorcé ese día pertenecían a este último grupo. Pero la actitud caritativa que encontramos en las Posadas Navideñas, no es la misma a la que encontramos en las posadas del mundo actual. En la costumbre navideña, después de un tira y afloja, “los de dentro” abren sus puertas a todos los peregrinos, que entran y comparten con lo que los dueños les ofrecen. En cambio en las “posadas del mundo”, vemos, que la política actual es reforzar cada vez más sus puertas para que nadie entre.
Y, al mismo tiempo, el grupo social que busca posada en el mundo va en aumento. El último Boletín del área Social de la Provincia jesuita de New Orleans indica que el porcentaje de pobreza aquí en Alabama es del 15.5% y el de nuestros vecinos de Mississipi el de 21.2 % y, esto, que estamos aquí, en Estados Unidos, “el País más poderoso de la tierra” como anota el presidente Obama. En otros países, el porcentaje de pobreza, ¿No se triplica, quintuplica ó abarca a casi toda la población? ¿No hay países en los que, fuera de un puñado de “dueños” la mayoría de la población está bajo el solio de la pobreza, sin posada, y sin posibilidades de entrar en ella? Y los que buscan posada hacen indecibles esfuerzos para entrar en ellas, aun a riesgo de sus propias vidas, como cuentan los que atravesaron el desierto para entrar “ilegalmente”, en los Estados Unidos, que fueron pasando junto a cadáveres de muchos que fallecieron en el intento.
Y las Navidades para los de las posadas del mundo, qué diferentes son… Aquí las comidas no son frío tibias tomadas en un estacionamiento descampado, sino abundantes y bien “rociadas”.. Aquí los grandes Centros Comerciales iluminan sus atractivas mercaderías de una manera espectacular, y el sonoro JO, JO, JO, de Santa Claus, (que de ‘santa’ no tiene mucho) da la bienvenida a los numerosísimos clientes, ávidos por vaciar sus billeteras. Aquí, ciertamente, Jesús no esta ya que Él pertenece a “los de afuera”, a los sin posada, en donde Él nació.
Estos marcados contrastes de nuestro mundo actual, ¿no nos están invitando a una seria reflexión? ¿Qué se podría hacer para que las Posadas Navideñas sean una realidad en nuestro mundo?, ¿Qué se podría hacer para que las “posadas del mundo” abran sus puertas a quienes pasan hambre, frío, desolación, desnudez y abandono? Pienso que el canto folklórico de las posadas navideñas da, en parte, la solución: porque, como hemos visto, “los de dentro” abren sus puertas a los peregrinos de fuera cuando reconocen que estos son “el Señor San José, y su esposa María, la Reina del Cielo”. En este sentido, ¿No será posible que los países ricos del primer mundo abran sus puertas cuando reconozcan que quien esta pidiendo posada es el mismo Jesús, el Hijo de Dios, que ha querido hacerse inmigrante para acompañar a los “sin posada”? Yo, ciertamente, creo que SÍ…. Pero mientras esto no ocurra, José y María, con Jesús en su seno, seguirán peregrinando, tocando puertas….hasta que algún día estas se abran y todos los “sin posada” podrán entrar…Ese día, será de un gozo inmenso, porque nuestro sueño se habrá hecho realidad.
Con un abrazo muy cordial
Javier San Martín S.J.
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December 28th, 2009 a las 1:14 pm
GRACIAS, PADRE JAVIER, POR ESTE CONMOVEDOR ARTICULO. LO QUE AHÍ DESCRIBE ES COMÚN A MI PAÍS; MIENTRAS LAS CALLES SE ENTAPONAN CON EL TRÁNSITO DE LA GENTE QUE CORRE FRENÉTICA HACIA LOS GRANDES CENTROS COMERCIALES Y HACIA LOS SUPERMERCADOS, VEMOS CON DOLOR A TANTOS INFELICES ARRASTRANDO CARRETILLAS CON UNA VENTA QUE A NADIE PARECE INTERESAR; OTROS SIMPLEMENTE DEAMBULAN PIDIENDO EN LOS SEMÁFOROS, COMO CADA DIA DE SUS VIDAS DONDE NUNCA ES NAVIDAD. NO SOLO NO TIENEN PARA UNA CENA NAVIDEÑA, TAMPOCO PARA CUBRIR SUS PIES Y SU CUERPO CON UNA VESTIMENTA DIGNA, Y MUCHO MENOS PARA COMPRAR REGALOS PARA TODOS COMO HACEN LOS DEMÁS. A VECES ME SIENTO TAN IMPOTENTE QUE SOLO ATINO A DECIR: “VENGA SEÑOR TU REINO, VENGA YA, POR TU GRAN MISERICORDIA”, PORQUE PIENSO QUE ESTA GRAN DESIGUALDAD SOLO LA SUPERAREMOS CUANDO ÉL ENTABLE SU REINADO EN LA TIERRA.
UNA MINORÍA CENA EL 24 Y EL 31 TAN ABUNDANTEMENTE QUE LES QUEDA COMIDA PARA CALENTAR HASTA TRES DÍAS DESPUÉS; Y LA GRAN MAYORÍA NO ALCANZA NI PARA UNA COMIDA NORMAL Y DECENTE EN ESOS DÍAS TAN ESPECIALES. ! QUE DIOS SE APIADE DE TODOS NOSOTROS POR NO HACER MÁS DE LO QUE DEBEMOS HACER! SOLO ME CONSUELA SABER QUE ESOS, “LOS DE AFUERA” SON LOS MAS AMADOS DE DIOS Y SERÁN LOS PRIMEROS EN DISFRUTAR CON ÉL DE SU REINO.
December 28th, 2009 a las 2:04 pm
¡Que gran experiencia, me ha encantado!!! y lo más importante me ha hecho reflexionar!!!!
Eliana
December 28th, 2009 a las 6:48 pm
QUE BUENA REFLEXIÓN CON ESTE ARTICULO QUE HA VIVIDO EL PADRE JAVIER HACIENDO FILA PARA COMPARTIR UNA CENA CON LOS MAS POBRES Y LA DIFERENCIA ENTRE LOS LUMINOSOS ALMACENES DEL PAÍS MAS PODEROSO DE LA TIERRA CON SU SANTA CLAUS Y LOS CIENTOS DE PERSONAS QUE EN ALABAMA Y CERCA DEL MISSISIPI ESTÁN CON HAMBRE Y CON FRÍO. ME PARECE MUY INTERESANTE PORQUE AUNQUE TODOS LOS DÍAS HABLEMOS DE ESTO Y DE LO OTROS LOS PAÍSES MÁS PODEROSOS, DE LO QUE MENOS HABLAN ES DEL CAMBIO CLIMÁTICO QUE NOS TRAERÁ SEQUÍA Y HAMBRE A LOS PAÍSES MAS POBRES COMO HONDURAS DONDE CIEN MIL PERSONAS MORIRÁN DE HAMBRE POR LA FALTA DE AGUA Y CULTIVOS DE GRANOS BÁSICOS.
ATENTAMENTE ROBERTO RODRÍGUEZ
December 28th, 2009 a las 7:01 pm
Efectivamente, padre Javier:
en la liturgia de ayer domingo se trato de la familiar en la que el sacerdote hizo mención de los valores y respeto y ser solidarios con los demás, los que se están perdiendo por parte de la humanidad por este mundo globalizado en que cada uno anda por el mundo cuanto más le parezca “en pocas palabras cada uno por su santo” en que los grandes empresarios ven sus propios intereses y ganancia para ellos. Pero esto debemos hacerlo cambiar ya que esto nace en cada hogar e inculcar a nuestros hijos que practiquen “los valores que se están perdiendo, respeto que también se esta perdiendo y, sobre todo, hacerlos solidarios.
Ya existen casos en que los hijos le faltan el respeto a los padres, estos casos los hay constante en este mundo.
Como se trato de la familia en que la conformaron Jose, Maria y Jesús, que sean nuestro ejemplo y que esta navidad que ha pasado nos de qué pensar y poder hacer cambiar al mundo o a los que se encuentran en nuestro alrededor..
Saludos.
Vidal Gutiérrez
December 28th, 2009 a las 7:02 pm
Querido Javier
Me siento muy triste, como impotente en dar solución.
Eduardo al igual que todos los domingos y feriados se preocupa de asistir a Misa, pero más no.
Al no acudir al Sacramento de la Confesión ni a recibir a Jesús, ya hace algún tiempo (desde los escándalos de Sacerdotes), al principio me enojaba con él, ahora rezo para que el Señor lo vuelva a conquistar.
Los domingos llevo la Comunión a mi mamá y a una vecina y vengo a la casa a sacar el auto, esos momentos en que el Señor se encuentra con nosotros en Cuerpo Alma y Divinidad no se le acerca, sólo mira de lejos..
Por ello pienso que en nuestro hogar le faltó posada.
Oraciones
Edith
December 28th, 2009 a las 7:03 pm
Muy bonito como integra la costumbre de las posadas con las estadísticas de la pobreza, gracias.
Christopher J. Viscardi, S.J.
Spring Hill College
4000 Dauphin St.
Mobile, AL 36608
USA
December 29th, 2009 a las 11:41 am
Padre:
Muchas gracias por compartir con nosotros sus palabras. Yo las recogí con mis hijos, leí su articulo, ellos estaban muy pendientes escuchando, el mas pequeño me hacia preguntas, tanto lo que Ud. dice como lo que ellos preguntan me hacían reflexionar, ya que, los sin posada siempre han existido, pero los vemos y no hacemos nada, es cierto que cada vez uno cierra más sus puertas por los temores, y no pensamos en hacer el bien, perdemos el sentido del bien del hacer el bien, de ayudar. Es lo que me preguntan ellos, - “ MAMI y ¿que vamos a hacer nosotros por ellos?”, ¿podemos darle comida como a la comida que fue el padre??. Bueno claro que a uno le dan ganas de compartir pero al momento de tener oportunidad no lo hace.
¡ Gracias padre otra vez, por compartir con nosotros!
January 1st, 2010 a las 10:54 am
Estimado Javier:
Haciendo referencia a los peregrinos, nos encontramos con varias realidades, la más común de todas, es la de trasladarse de un lugar a otro para mejorar el estatus económico social; por otra parte, hay quienes se desplazan para realizar un peregrinaje a sitios o lugares tradicionalmente religiosos, que atraen a rendir culto en las santas fechas. Por último existen personas que se aprovechan de ciertas festividades para poder gozar lo que ellos, por su propio esfuerzo no han querido conseguir.
Ante estas circunstancias, es difícil poder cumplir con el precepto “dar posada al peregrino”, porque comprenderás que en algunos casos, es muy noble realizar este mandamiento, pero en otros casos resulta incongruente aplicar dicha norma.
Deseo muy de veras, que el verdadero sentido de los sin posada, tengan una aplicación verdaderamente positiva. Habrá que insistir al respecto para podes alcanzar este propósito.
Con un gran abrazo y afectuosos saludos, se despide tu amigo Edgard
January 2nd, 2010 a las 11:53 am
Mi querido Tocayo:
Tú bien sabes que mi situación económica no es precisamente boyante, pero a Dios gracias, mi familia y yo, nunca hemos pasado hambre ni frío; hasta ahora siempre he encontrado un trabajo suficientemente bueno para subsistir decorosamente.
Pero el caso que acabas de narrar y comentar, me hace sentir culpable por no compartir con mis hermanos necesitados; no se trata de “dar limosna”, mis hermanos deben recibir una ayuda que no humille, una ayuda que no lastime su autoestima.
Gracias querido amigo por haber sembrado en mí esta preocupación. Trataré de mejorar mucho y ayudar a mis hermanos necesitados,
Feliz Año 2010.
Un gran abrazo
Javier
January 13th, 2010 a las 12:29 am
PADRE: SIN DUDA ES MUCHA LA NECESIDAD EN EL MUNDO, HAY TANTA GENTE QUE SUFRE HAMBRE, FRÍO Y MARGINACIÓN; Y ME PUSO A PENSAR Y ME PREGUNTE,… ¿CUANTOS DESAMPARADOS Y NECESITADOS HAN PASADO FRENTE A MI Y NO ME HE DADO CUENTA? TAL VEZ CIERRO MIS OJOS ANTE UNA REALIDAD QUE NO QUIERO VER, TAL VEZ PUEDO CONTRIBUIR CON UN GRANITO DE ARENA PARA CAMBIAR LAS ESTADÍSTICAS.