¿Deseas heredar la vida eterna?

*

San Marcos 10, 17 al 30

Domingo 11 de octubre 2009

Estimados Oyentes, Bienvenidos a nuestro encuentro dominical.

Que la paz del Señor sea con todos Uds.

 
icon for podpress  DOMINGO 28º Del Tiempo Ordinario, “B47″: Play Now | Play in Popup | Download

Hoy nos reunimos para celebrar con especial alegría el DOMINGO VIGÉSIMO OCTAVO DEL TIEMPO ORDINARIO. Encontramos al Señor, que trata uno de los temas fundamentales de la vida sobre el cual nos preguntamos: ¿qué debemos hacer para salvarnos? Por lo general esta pregunta no la hacemos con frecuencia ya que estamos de tal manera imbuidos en la problemática de la vida cotidiana, en sus dificultades y alegrías, en sus triunfos y fracasos, que no se nos ocurre pensar en la vida más allá de la muerte. La ocasión para hablar de este tema se la brindó un joven que interesado en saber cómo salvar su alma se acercó y le preguntó: “Maestro Bueno, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?”

La pregunta suscitó interés entre los presentes ya que generalmente, los que se acercaban a Jesús eran los que deseaban ser sanados de sus enfermedades o liberados de los espíritus del mal. El joven estaba bien vestido por lo que se veía que pertenecía a una clase social acomodada. El maestro lo miró complacido, y le respondió: - “¿Por qué me llamas bueno?. No hay nadie bueno sino solo Dios”. Y con actitud de acogida y bondad le fue diciendo cuáles eran las principales obligaciones de aquellos que querían alcanzar la vida eterna: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honrarás a tu padre y a tu madre…” Esta enseñanza para nosotros no era nueva. Pudimos sentir la fuerza y la importancia de los mandamientos. El joven, con mirada inteligente, escuchaba y le dijo: “Maestro, desde niño he cumplido todo eso, ¿qué más debo hacer?” Se podía notar en él un verdadero interés por la vida eterna. Entonces el maestro, con gran complacencia y una mirada de amistad, le dijo: “sí, hay algo más y muy importante: anda, vende todo lo que tienes, da el dinero a los pobres y ven y sígueme”.

La respuesta era sincera y muy exigente. Al escucharla se sintió una gran turbación en el grupo. El joven se sintió débil para hacer lo que le pedía el Maestro y, sin decir una palabra, se retiró. Y en todos quedó un sinsabor porque saltaba a la vista lo difícil que era conseguir la salvación. Jesús, comprendiendo el sentimiento del grupo, aprovechó para subrayar gráficamente la dificultad y dejarla bien en claro. “¡Que difícil será que los ricos entren en el reino de Dios!” Y les puso una comparación que ha quedado como proverbial “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos”. La salvación exigía, pues, no solo el cumplimento de los mandamientos sino la renuncia de los bienes y halagos de la vida.

Esto nos puso los pelos de punta porque nos dimos cuenta que era prácticamente imposible entrar en el reino de los cielos puesto que se exigía una actitud heroica, que no todos sentíamos de tener. Cuando vimos al joven retirarse, sentimos una gran pena. La meta de la salvación a la que todos aspirábamos era humanamente inalcanzable. ¡Que desilusión, que fracaso! Los planes que habíamos estado abrigando se derrumbaban.

Pero el Maestro, percibiendo la intranquilidad del grupo, les dijo con mucho cariño: “Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Él lo puede todo”. Estas palabras volvieron a dar ánimo al grupo y Pedro, aprovechó para preguntar en que situación se encontraban los que como ellos habían dejado todo para seguir al Maestro. Y la respuesta de Jesús fue verdaderamente consoladora: “Les aseguro que quien deje casa, hermanos o hermanas, madre o padre, hijos o tierras, por mi y por el evangelio, recibirá ahora en este mundo, cien veces más - casas, hermanos, hermanas, madres e hijos y tierras, con persecuciones, y después, la vida eterna”.

Esta es la promesa que el Señor hacía a los que se lanzaban a buscar la vida eterna. Esta es la gran noticia para los que renunciarán a las pocas cosas que se tienen en la mano para seguir al Maestro. La renuncia se transformará de manera increíble y milagrosa en tantos bienes, aunque no sin problemas, persecuciones y dolor.

Señor, sé que este será el signo que quedará para siempre en medio de nosotros, que nos recordará que tu sigues actuando en medio de nosotros. Ahora sí comprendo que tú nos propones un intercambio increíble. Por unas cuantas cosas materiales a las que renunciamos, adquirimos la felicidad en la tierra y la vida que no tiene fin. Haz Señor que lo que ahora comprendo, guíe toda mi vida.

Y AHORA VIENE LO MÁS IMPORTANTE

Bien amigos, así terminamos esta breve reflexión dominical.

Pero ahora viene el momento más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús.

Toma el texto del evangelio en tus manos, San Marcos, capítulo 10, versículos del 17 al 30 y trata de sentir lo que el Señor te quiere comunicar.

El Padre Javier San Martín y Cecilia Mutual agradecemos muy sinceramente tu presencia,

y nos despedimos hasta el próximo domingo en esta misma emisora.

3 Respuestas a “DOMINGO 28º Del Tiempo Ordinario, “B””

  1. margoth dice:

    Gracias Padre Javier, que el Señor te siga iluminando en el caminar de la vida llevando el mensaje del Señor a todos los hogares del mundo. Oro para que el Espíritu Santo, a través de la Santísima Virgen María le dé sabiduría. Ore por mí para que el Señor me de fortaleza y sea sanada de este cáncer de mama. Dios te bendiga.

  2. Guisella dice:

    “Las obras extraordinarias no están a mi alcance.
    ¿Cómo demostraré a Dios mi amor si éste se prueba en las obras?
    Por mis pequeñas acciones y sacrificios.
    Como niña, sembraré de flores su camino!
    y Jesús las mirará complacido”
    Santa Teresita del Niño Jesús.

  3. Edith dice:

    Javier
    Referente al domingo 28, pienso que me creía buenita…, cumpliendo con los mandamientos. PERO ME PREGUNTO realmente cumplo el primero, donde están todos, aún el de dar y compartir con los pobres.
    Reconozco que en un 70 % lo hice con lo que me sobraba y sólo en 30 % con lo que me era útil y necesitaba.
    Pero hay unas palabras de Jesús que te agradecería me expliques: Jesús dijo por qué me llamas bueno…. bueno es sólo Dios (no está textualmente, pero es algo así).
    Si que Jesús es Dios, Es la segunda persona de la Santísima Trinidad y ninguna de las tres es MÁS que las otras.
    Un abrazo Edith

Deja una Respuesta

Spring Hill College faculty/department/student websites. The Spring Hill College homepage is available at www.shc.edu.

Spring Hill College does not actively monitor the content of this site and claims no responsibility for its content. General information about faculty.shc.edu. The author [ Javier San Martín - jsanmartin, email the site author ] of this web page [ http://faculty.shc.edu/jsanmartin/2009/10/10/domingo-28%c2%ba-del-tiempo-ordinario-b/ ] is solely responsible for the entirety of the content herein.