DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO – “B”
Escrito por: jsanmartin en COMENTARIOS A LA LITURGIA DE LOS DOMINGOS¿Tú qué haces cuando ya no hay solución?
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Marcos 5, 21 al 43.
Domingo 28 de junio 2009
Bienvenidos a nuestra cita dominical para celebrar juntos el día del Señor.
Que la Paz del Señor sea con todos Ustedes.
Hoy la Iglesia celebra el Domingo XIII del Tiempo Ordinario y presenta para nuestra reflexión y comentario, un bello pasaje del evangelista San MARCOS, “Mi niña esta en las últimas. Ven, pon las manos sobre ella, para se cure y viva”
¡Cómo necesitaba aquel Jefe de la Sinagoga que alguien pusiera las manos sobre la vida de su hija, sobre su corazón. Alguien que le inyectara la fuerza de la vida, sobre cada uno de sus poros, para que se curase y sane. Cómo necesitamos tantas veces que alguien poderoso y con carismas particulares ponga sus manos, su mirada, su fuerza, sobre nosotros y que ejerza su poder transformador sobre nuestras vidas.
Pero, ¿quién es este? Hay muchos que pasan a nuestro lado indiferentes. No demuestran ningún interés por nosotros y no sienten el menor deseo de perder su tiempo para transformar nuestras vidas. Ó hay quienes sienten la necesidad de poner sus manos sobre los otros pero para aprovecharse de ellos. Cuántas veces escuchamos decir: Yo tengo puestas mis manos sobre este”. Pero qué distinto es este caso que hoy nos presenta el evangelio.
Los emisarios del Jefe de la sinagoga habían encontrado la persona justa. Aquella que utilizaba sus manos, no para aprovecharse de las personas en forma egoísta, como vemos con frecuencia, sino para darles vida. Él había venido precisamente para esto. El Señor Jesús, fuente de vida de la que solo podía salir el bien, había venido al mundo para poner su mirada, su palabra, sus manos, sobre aquellos que necesitaban alguien que les levantase, alguien que les acompañe en el caminar, que les ayude a superar los obstáculos del trayecto.
Pero, ¿qué significa para Jesús poner las manos sobre la persona? No significa, ciertamente, quitarle el peso de la vida, liberarla de las dificultades, o pasarla a otros hombros. No. Esto sería un paternalismo que no es propio de Jesús. Para Él, poner las manos significa inyectar a la persona fuerzas espirituales para que ella misma pueda cargar con las dificultades de su vida, que pueda superar los obstáculos que día a día se le presentan. Sino, ¿qué razón tendría, su lema: “toma tu cruz cada día y sígueme”?. Poner las manos significa dar a la persona una visión realista, hacerle vivir con autenticidad su condición humana. Imponer las manos no tiene el sentido de drogar a la persona para que no experimente el dolor, como puede ocurrir con algunos métodos, sino para darle consciencia cristiana, para que viva con mística y entusiasmo la capacidad que tiene cada ser humano de poder cargar la cruz, la posibilidad de imitar a Cristo que no se rindió y llegó hasta el final.
Y esto es precisamente lo que el Señor hace cuando llega a la casa del jefe de la Sinagoga cuya hija acababa de morir:
“No temas, le dice, basta que tengas fe”
Cuando el Señor impone sus manos sobre el cadáver de la niña, inyectándole la vida material, lo hace para que veamos en este acto que su misión es dar vida a los cuerpos y estructuras que han muerto cuando hay alguien con fe que se lo pide. Pero también para que los que han muerto en la fe, entiendan que no pueden cargar con las dificultades de la vida. A ellos el Señor hoy les dice: “No temas, basta que tengas fe” “No temas, basta que tengas fe”. Descubrimos hoy que la resurrección de la falta de fe es más importante que la resurrección de la muerte.
Por eso, hoy, Señor, quisiéramos decirte: Tenemos muerta nuestra vida, necesitamos que alguien venga a nuestra casa para que la resucite. Necesitamos alguien con fe que realice este prodigio. Necesitamos gente convencida de que basta la fe para que la desesperanza se transforme en esperanza. Gente sin temor porque esta convencida que tu estas dispuesto a cambiar las situaciones que parecen no tener remedio. Estamos entre la vida y la muerte. Pero también, entre la fe y la oscuridad.
Hoy sentimos que tú nos escoges para ir por el mundo imponiendo las manos para que haya vida. Y para eso necesitamos fe. Pero ¿qué hacer para tenerla? Lo fundamental es saber que la fe viene poco a poco. Al estar en contacto continuo contigo, al verte actuar, al verte reaccionar, al verte amar. Esto irá aumentado nuestra fe.
El mundo necesita misioneros que vayan imponiendo las manos, inyectando sabor a la vida. Esto es lo que el mundo necesita. Hombres que con su mirada, sus manos, su conversación, comuniquen fuerzas, energía. No personas que con su mirada y acciones, chupen la vida de la gente, para dejarlas sin nada, para matarlas física o moralmente. Señor, hoy te pedimos que tengamos palabras, miradas, manos, que comuniquen vida y esperanza, que hagan crecer. Esto es lo que nuestro mundo necesita.
Y ahora viene lo más importante
Bien amigos, así terminamos esta breve reflexión dominical. Pero ahora viene lo más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús.
Toma pues, este bello texto en tus manos y escucha a través de él, lo que el Señor te esta diciendo: San Marcos Capítulo 5, versículos del 21 al 43.
Claudia Alberto,
y el Padre Javier San Martín agradecemos muy sinceramente tu presencia,
y nos despedimos hasta el próximo domingo en esta misma emisora.l Tiempo Ordinario: Hide Player | Play in Popup | Download

Entradas (RSS)
June 27th, 2009 a las 11:51 am
MUCHAS GRACIAS POR ENVIARME ESTE VALIOSO COMENTARIO DEL EVANGELIO.
JUAN LUIS LAZARTE, SJ
June 27th, 2009 a las 1:29 pm
Gracias querido amigo de toda la vida por compartir conmigo este sabio texto de la Biblia.
En efecto, la fe se va consiguiendo poco a poco, confiando en Jesús y comprobando cómo realmente se va haciendo cada vez mas presente en tu vida y sus acontecimientos. Pero tienes primero que CONFIAR EN Él, luego la relación se convierte en un diálogo cotidiano y amical de absoluta confianza.
Gracias querido Javier, que Dios te siga colmando de bendiciones.
Adrián
June 27th, 2009 a las 2:44 pm
Gracias, Javier. Es muy interesante este trabajo. Un abrazo. Leandro
June 27th, 2009 a las 2:47 pm
Hola Padre. Sobre su pregunta no tengo respuesta porque nunca me rindo cuando me comprometo.
—-****
Acabo de leer la nota anexa ( que no la había leído antes) y definitivamente es la FE !!!! APOYADA EN LA DIVINA MISERICORDIA Y LA CONFIANZA EN JESÚS RESUCITADO !!!!
June 27th, 2009 a las 2:50 pm
Primero lloro…me lamento…sufro…me asesoro…a medida que veo a Dios y me acojo a su voluntad…dejo de llorar…descubro nuevas formas de vivir…con el tiempo…lo que parecía ser el fin del mundo se reduce a una historia puntual…
Gonzalo Penagos
Apóstol
3052165739
June 27th, 2009 a las 3:04 pm
Estimado Javier, te adjunto un pequeño texto relacionado con la lectura que me proponés, que escribí hace unos tres meses.
Dios te Bendiga
Diego
—– Original
JESÚS, LA ÚLTIMA FICHA
(En alusión al Evangelio de Marcos 5, 21-34)
Ya probé de todo: remedios, preparados, médicos, yuyos, curanderos, brujas. También antidepresivos, herballife, reduce Fat Fast, sectas, horóscopos, drogas, alcohol. Pero nada. Nada ha podido contra esta carga que oprime mi pecho día y noche, que no me deja vivir, disfrutar, compartir, crecer. Que no me deja estar en paz. Al contrario, mi carga se ha hecho aún más pesada. Sólo algún que otro alivio fugaz, momentáneo, apenas.
Para colmo ya no tengo bienes. Gasté todo mi dinero apostando a personas y cosas que no pudieron ayudarme. Que probaron conmigo y de alguna manera se “burlaron” de mi. Me hicieron sufrir física y moralmente porque me prometieron algo que no pudieron cumplir. Vendí todo lo que tenía para comprar una solución para mi vida. Pero invertí mal. Así, como quien va al casino y al ver que va perdiendo, apuesta más para recuperar, al menos, lo perdido y termina perdiendo todo.
La verdad que me cansé de esta situación. Siento que toqué fondo. No puedo más.
Solo me queda una ficha.
Una ficha que mantiene viva mi esperanza y la jugaré ahora. La jugaré hoy.
Haré todo lo posible por jugarla bien. Ya no tengo nada que perder. La poca fuerza que me queda la pondré, toda, en esta última jugada. Ya nadie podrá decirme que no lo intenté.
No sé si oyeron hablar de Jesús. Dicen que hace milagros. Viene ahora hacia aquí, navegando en el mar. Hace un rato se desató un fuerte viento y tuve miedo. Miedo de que su barca se hundiera y él no pudiera llegar hasta la orilla. Pero ahora el viento calmó y debe estar llegando. Voy a encontrarlo.
De lejos diviso que algunos se han adelantado y ya lo esperan. Eso aumenta mi fe. Más lejos alcanzo a ver, apenas, una embarcación que viene hacia aquí. ¡Debe ser Jesús!
Mientras tanto, les cuento: cargo con esta enfermedad desde hace 12 años. Una enfermedad que me avergüenza mucho, que me impide mirar a los demás a los ojos, que me impide vivir de forma normal y me hace sentir impura, indigna de cualquier cosa. A veces no puedo dormir. Me desespero al ver que nada puede sacarme este peso de encima. Deseo la paz, la libertad. Pareciera que todos perciben mi condición y eso me hace aislarme de ellos. Ellos también se aíslan de mi.
Mi enfermedad me debilita mucho. La mayor parte del tiempo me la paso postrada en la cama, sin fuerzas, llorando de impotencia. Mi vida es triste, vacía. Me siento sola. Sí, la soledad es quien reina en mi. El infierno debe tener mucho de soledad.
Ya llegó Jesús a la orilla. Las personas titubean, quieren alejarse de mi, pero no de Jesús. Un poco indecisas prefieren quedarse allí. Pero me miran más a mí que a Jesús. Alguien habla con él ahora. ¡Se arrojó a sus pies! y le pide algo con mucha insistencia.
Jesús accede y se deja conducir por esa persona. Es el momento. Voy a aprovechar que la gente no quiere tocarme, eso hará que pueda llegar más fácil hasta Jesús mientras va caminando. ¡Si tan solo pudiera tocar su manto!
Ay, Jesús si supieras lo que para mi significa mezclarme entre tanta gente para llegar a vos. Es un gran esfuerzo. Si supieras las cosas que me están diciendo ahora. ¿No escuchás Jesús? Me humillan Señor. Pero no importa, sos mi última ficha, lo importante es llegar a vos. Estás a unos 10 metros Jesús. Allí voy. Puedo ver tu manto entre la gente. Sos el último que puede ayudarme. Sos mi salvación, mi oportunidad. ¡Allí voy!
- ¿Quién tocó mi manto?.
Ay Dios mío está mirando, está buscando. ¿Cómo supo que toqué su manto? ¿Qué pasó conmigo? ¡Me sanó! ¡Sí, me sanó!
Todos me miran.
Sus discípulos le dicen: “¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?”.
No puedo parar de temblar. ¡La multitud se detiene con El a causa de mí! El sabrá que fui yo. Dios mío no puedo para de temblar. Tengo mucho miedo.
El sigue mirando para todos lados, tendré que decirle. Tendré que decirle que yo toqué su manto.
Me arrojo a sus pies y le digo toda la verdad. A cambio, el me dice: “Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad”.
Un aire fresco renovador, me recorre de arriba a abajo. Una sensación de plenitud que jamás viví se apodera de mí. Esa Paz que tanto añoré me invade el alma.¡Cuánto amor Señor! ¡Gracias Señor!
¡Me iré corriendo a contarle a todos lo que has hecho conmigo!
June 27th, 2009 a las 3:11 pm
Caro Padre, soy muy feliz porque me ha escrito.
” MI FE HACE QUE ENCUENTRE SIEMPRE UNA SOLUCIÓN ”
Un abrazo sincero.
Elizabeth Sánchez.
June 27th, 2009 a las 3:11 pm
Hermoso artículo que trata de la fe. Cuando tenemos fe, es cuando pedimos y esperamos confiados; sin angustiarnos y en tanto no vemos cumplido nuestros deseos, solo seguimos orando y esperando. Cuando se realiza lo solicitado, somos capaces de entender que Dios nos escuchó, y actúo. Pero si no se realiza nuestra petición, la fe nos lleva a pensar, que Dios sabe lo que me conviene, cuando y por qué me lo dará o no me lo dará. A veces la solución esta en camino y nos angustiamos tanto que no la vemos llegar. La fe necesita que la dejemos actuar. Para Dios nada es imposible: solo pide a Dios, en el nombre sobretodo nombre: Jesucristo.
June 27th, 2009 a las 5:12 pm
Gracias, querido y recordado Javier, por tu reflexión y tus palabras.
Resalto el siguiente párrafo: “poner las manos significa inyectar a la persona fuerzas espirituales para que ella misma pueda cargar con las dificultades de su vida, que pueda superar los obstáculos que día a día se le presentan. Sino, ¿qué razón tendría, su lema: “toma tu cruz cada día y sígueme”? Poner las manos significa dar a la persona una visión realista, hacerle vivir con autenticidad su condición humana. Imponer las manos no tiene el sentido de drogar a la persona para que no experimente el dolor, como puede ocurrir con algunos métodos, sino para darle consciencia cristiana, para que viva con mística y entusiasmo la capacidad que tiene cada ser humano de poder cargar la cruz, la posibilidad de imitar a Cristo que no se rindió y llegó hasta el final”.
En efecto, pienso que en el fondo la doctrina cristiana no promueve la resignación fatalista sino aguantar el destino pero con fe inquebrantable en la fuerza para superar los malos momentos. En estos casos, me parece de muy mala entraña (y mal gusto) la piedad con uno mismo; recuerdo que Baruch (Benedictus) Spinoza en su “Ética” dice que “la piedad es un sentimiento que no honorífica ni a quien lo siente ni a quien lo inspira”. Dejando de lado su rasgo cínico, interpreto esta reflexión precisamente como un fuerte llamado a dejarse de ñoñerías que sólo conducen a debilitar el coraje para enfrentar el sufrimiento y, al fin y al cabo, toda la condición humana. De ahí que, a mi modo de ver, la piedad sea una especie de merengue para endulzar las conciencias (recuerdo que cuando Bárbara Bush, la esposa de ese monstruo de imbecilidad que fue su marido, al salir de visitar un maloliente, mejor, pestífero hacinamiento de familias negras luego del huracán Katrina, al preguntarle un periodista cuál era su sentir, ella respondió: “Tengo piedad por esta gente pero como están acostumbradas a vivir así, no creo que la estén pasando mal”) mientras que la caridad (que con la fe y la esperanza son tres virtudes coherentes esencialmente cristianas) sea un acto generoso pero racional para atender el dolor físico, moral o espiritual ante todo de nuestros semejantes y luego, si cabe, de uno mismo.
Nuevamente gracias caro Javier por tu invitación. Un fuerte y sentido abrazo en el que va todo el grato recuerdo de una infancia y una juventud compartida.
Enrique.
June 27th, 2009 a las 5:47 pm
Padre JAVIER.
Cuando no hay solución humana, vuelvo mis ojos y mi alma hacia Dios, suplicando su intercesión y ayuda.
Aun cuando no me escuche, haga oídos sordos, seguiré insistiendo cada día mas..Dios proveerá…¡¡
Gracias Padre Martin por enviarme sus cometarios de la liturgia, Dios le bendiga, y ore por mi por favor.¡¡
Cariños desde Chile.
Gloria
June 27th, 2009 a las 6:23 pm
El evangelio de este domingo nos presenta esos casos límite en los que el ser humano se encuentra y los tiene que afrontar. Uno de esos casos “límite” constituye la enfermedad y la muerte. Ante esto el hombre se encuentra siempre impotente, temeroso, débil. La fe se oscurece, la esperanza se nubla, la alegría termina. Y cuando nos enfrentamos a estos límites de la vida, sea de uno mismo o de un ser querido, recurrimos a todo y buscamos una respuesta. Es entonces cuando recurrimos a Dios y le pedimos un milagro. Y cuando este milagro no se da le increpamos. En tiempos de Jesús había muchos leprosos, muchos endemoniados, muchos paralíticos, cientos de muertos, pero no todos fueron sanados ni resucitados, sólo algunos. El evangelio de este domingo nos invita a caminar por este mundo con la certeza de estar siempre en la presencia de Dios, que todo lo nuestro es caro a su corazón, no sólo nuestros éxitos y triunfos, sino también nuestros fracasos y sufrimientos. No pensemos en un Dios mago que todo lo soluciona, sino en un Padre que nos acompaña y nos da su espíritu para fortalecer nuestras debilidades y angustias, para mostrarnos un horizonte de encuentro entrañable con un Dios que iluminará nuestras oscuridades y tristezas, y que nuestra vida y de las que queremos nunca se perderá, y los “límites” de nuestra existencia no serán la última palabra en nuestra existencia. El Padre que nos ama con ternura nunca permitirá que nuestra vida quede trunca ni se aniquile.
June 27th, 2009 a las 7:50 pm
Padre Javier
El miedo nos paraliza, nos arrebata la fe. Si tan solo pudiéramos aceptar, realizar, comprender, hacer nuestro ese maravilloso llamado de nuestro Señor Jesucristo, ” Todo lo que pidierais en mi nombre al Padre lo obtendréis ” . Cuando llegan las pruebas pienso, todo tiene solución en manos de Dios.
Ruego a nuestra madre María que interceda por mí, ante su hijo amado Jesús, para que esté a su vez, interceda por mí ante el Padre.
A nuestro Padre Celestial, ruego de esta manera, por favor, Señor sienta al juez justo que examine mi causa y dicte sentencia favorable para mi. Salmo 9. Siempre le digo en tu tiempo Señor, por que sé que para los que bien aman a Dios, todo, todo, le es de bendiciones.
Me encantó su artículo, padre Javier, no en vano lleva 50 años, fiel a su promesa de amor incondicional y proclamando la grandeza y misericordia de nuestro Señor JesusCristo, Emmanuel, Dios con nosotros.
Espero poder escribirle en sus Bodas de Diamante, (75 años…).
Bendiciones y un abrazo de Arco Iris.
June 27th, 2009 a las 7:58 pm
Estimado Javier: Nuevamente tengo la oportunidad de comunicarme contigo por lo que agradezco a Dios y a Ti. Daré respuesta a tu importante inquietud, que mucha veces sino diariamente debo responder.
Por la misión de mi profesión (ser Médico), permanentemente me encuentro con la pregunta; ¿Qué debo hacer con algunos de mis pacientes? que después de agotar todos los esfuerzos médicos y humanos de los que puedo disponer, no mejoran y algunos de ellos no se recuperan, pues, pongo esa vida en las manos del Señor, y confiando plenamente en Él, que de la solución más conveniente. Lo mismo ocurre con los problemas de la vida diaria.
Siempre, he sido escuchado y su respuesta la he acatado en veces sorprendido y después con mucha humildad y resignación.
Espero haber respondido con todo el corazón a tu interesante pregunta. Un abrazo Edgard
June 28th, 2009 a las 12:44 am
Junio 27, 2009
Padre Javier,
Hace 20 anos George y yo dedicamos nuestras vidas al servicio de nuestro Señor. Durante estos años hemos visto muchos milagros pequeñitos. Muchas veces se han presentados ocasiones en que no sabíamos como íbamos a poder ayudar a una persona o familia. Nuestro Señor nunca nos ha fallado. ¿Y porque? Porque Dios nos quiere mucho, nos ha dicho que solo tenemos que pedirle. La fe de que el Señor nos escucha nos ha dado la confianza de que si el crea que lo que pedimos es para nuestro bien no hay porque dudar que nos ampare. Gracias Señor por todas sus bendiciones.
June 28th, 2009 a las 3:52 am
¿Qué hacer ante las dificultades? CONFIAR, confiar en su Amor, que está en mí. Pedir a María me ayude a repetir como Ella, “hágase en mi según tu palabra”. Si Jairo confió en “las manos de Jesús”, por amor a su hija, nosotros los que recibimos la Gracia de la Fe y hemos reconocido su Amor en tantos que nos rodean, debemos confiar y tratar de que nuestras manos sean trasmisoras de SU VIDA.
Gracias Javier, por ayudarnos a meditar juntos, a rezar juntos, en una comunidad virtual y también real, porque parte de la PALABRA… y la Palabra se hizo hombre, se hizo hermano, es Jesús.
June 28th, 2009 a las 9:57 am
1.-Buscar otra solución distinta cambiando motivaciones y la problemática de la pregunta.
2.-ORAR PARA QUE EL SEÑOR ME ILUMINE PARA ACEPTAR LAS CONSECUENCIAS
3.-CONFIAR en Dios en que al final todo se arreglará bien.
Un fuerte abrazo. Cesáreo sj
June 28th, 2009 a las 1:06 pm
¿Tu que haces cuando ya no hay solución?
Apreciable Padre Javier.
La verdad ah estas alturas del partido nada de lo que usted escribe es poco para mi, Tengo la certeza que
Papa Dios se manifiesta en cada uno de sus escritos en cada reflexión nos habla tan claro que solo los ciegos de espíritu y los dormidos de la conciencia no captaran este bello mensaje de Amor, Fe, Esperanza, y confianza.
La verdad ¿lo que YO Hago? Cuando ya no hay solución, me derroto ante ese Dios de amor, de confianza, etc.
Cuando Yo me derroto, le doy a Dios todo el poder para actuar en mi vida, como a el le plazca.
Si me quiere desbaratar y volverme a hacer esa es su voluntad. Yo solo confío total cuando pase el tiempo de la prueba seré mas fuerte, y si no la paso en este caso seré una mas en la vida celeste; Cada vez que paso por algo que esta fuera de mis manos me rindo ante su sabia voluntad! Él siempre me fortalece. Hace dos semanas pase por una prueba de miedos y solo acudí a Él y a sus fieles servidores como es usted, les conté mis miedos y automáticamente mis miedos desaparecieron tuve una experiencia en mi ultrasonido muy bonita porque hasta me quise quedar dormida cuando me estaban haciendo mi ultrasonido. Los resultados salieron bien.
La verdad padre; Lo primero es la derrota ante cualquier cosa, situación, o persona, y lo segundo es confiar, la fe viva y en acción, a través de la sabiduría divina. Yo al igual que esta niña eh sido muchas veces despertada de la muerte espiritual, lo importante para mi es reconocer que estoy muerta en vida espiritual através de la conciencia, Cuando la conciencia se duerme estamos completamente separados de Dios, y de la humanidad, y eso es muerte!
Así que padre! DIOS, me lo siga bendiciendo con esos dones de la palabra y de la escritura para que nos siga alimentando y inyectando vida y vida en abundancia como el mismo Padre celestial.
Reciba un abrazo en el amor de Jesus, y mi amor incondicional.
Con amor conciencia, Su hija adoptiva Rosa Maria Flores
Feliz comienzo de semana.
June 28th, 2009 a las 1:47 pm
Un bello pasaje del evangelio para renovar y fortificar nuestra fe. Gracias @_
June 28th, 2009 a las 8:54 pm
Querido Javier:
No es fácil responder a lo que preguntas.
Lo primero que se me ocurre es reforzar mi fe en que Dios mi Padre es quien realmente lleva mi vida. Siempre está ahí la historia de Abraham.
En otro nivel recordaría aquello de “dejarlo como está para ver cómo queda”. Y no es chiste.
Tu te puedes hacer una idea de cómo son las cosas en Cusco.
Abrazos,
Jorge Carlos
June 28th, 2009 a las 8:57 pm
Padre San Martin
Thank you very much for sending me such a lovely greeting. I sadly admit that my Spanish is very poor. Once I can get someone to translate the reflection for me, I will gladly respond to your request.
Sincerely
Cathy Whelton
June 28th, 2009 a las 10:04 pm
Le saluda un integrante de la Pastoral Universitaria de la UNE.
Creo que ante su pregunta mi respuesta caminaría en bajarme de mi nube de la comodidad y seguridades. No siempre confío en las fuerzas del Señor y sólo camino en función a “mis” ideas. Qué pena me da mi vida ante esta lectura que me muestra.
Gracias por enseñarme a aferrarme con ganas a Jesús, y poder dejar la enfermedad del pecado en todo momento.
Tengo tantas cosas por hacer y tan ocupado, que a estas horas, al leer su mensaje me siento más reconfortado.
Con afecto y mis oraciones para usted Padre.
Eddy (Chosica)
June 29th, 2009 a las 10:17 am
Querido Padre Javier:
Solo la Fe me ha sacado “para adelante” en tales circunstancias. Por eso hay que cuidar el Don precioso que el Señor nos regalara. Una macana que la distracción que nos generan nuestras ocupaciones nos torne descuidados de la Fe. Quizá la disciplina de la oración sea un buen método para evitarlo. Gracias por “obligarme” a reflexionar. Un fuerte abrazo. Carlos María Molina
June 29th, 2009 a las 10:30 am
Estimado Padre Javier:
Comparto esta confesión: lo que más me cuesta es ponerme en las manos del Señor. Parece que entre mi orgullo y la falta de fe, llevan las situaciones hasta el límite de lo tolerable.
Lo comparto porque, de algún modo u otro, lo he escuchado de muchos. No nos decidimos a quedar en las manos de Jesús.
Lo maravilloso acontece en el momento que mis fuerzas ya no soportan el problema, el conflicto, la enfermedad o la necesidad. Es allí, cuando digo: Señor, te entrego este problema, dejo en tus manos esta situación, posa tu mano de poder en este enfermo, que tu diestra de poder irrumpa sobre este lugar.
Como imaginarás, la misericordia del Maestro actúa milagrosamente sobre mi vida. Hasta hay veces, que presiento o imagino que El está al fondo del camino, casi escondido, esperándome a que decida llamarlo para actuar en mi vida.
En este sentido, siempre recuerdo como lo conmovió al Señor la fe del Centurión. Seguramente, lo conmovió porque este reconoció que su poder terrenal de nada servía para salvar a su hija.
Para cerrar, el recuerdo de la canción… Pon tus manos en las manos del Señor de Galilea…
Hermosa reflexión Padre Javier. Gracias por hacerme meditar en este Evangelio. Dios te bendiga.
June 29th, 2009 a las 7:56 pm
Apreciables amigos/as, conocidos/as
Les comunico que he tomado la decisión de compartirles a uno de mis mejores maestros y Amigos. Él es alguien muy clave en mi vida y en mi crecimiento espiritual. Él todos los domingos nos comparte através de este medio vía Internet la reflexión sobre la liturgia de la palabra o sea la homilía. Es la mas amplia y eficaz que una pueda encontrar através de de estos medios de comunicación
Él es uno de los sacerdotes mas privilegiados de pertenecer a la orden de los jesuitas. Además él celebrara sus BODAS DE ORO ESTE 26 DE JULIO en NEW ORLEANS, TRES PM. LA VERDAD YO estoy muy contenta y llena de alegría por él, yo lo he seguido por mucho tiempo sin que él se diera cuenta de ello, pero un buen día decidí dejar un comentario en uno de sus escritos y de ahí surgió una bella y sana amistad en el Espíritu de Dios.
La razón por la cual decido compartírselos es porque gracias a Dios y a él y a mi esfuerzo mi conciencia, continúa despertando cada día más y más. Espero les ayude su reflexión y dejen sus comentarios para encontrarnos en el espíritu de Papa Dios, les pido de sus oraciones por el todo este próximo mes para que Dios le conceda la gracia de celebrar sus Bodas de oro en ese amor en Jesus!!!, y les invito a disfrutar de su bello blog.
Con amor conciencia Rosa Maria flores Romero
June 30th, 2009 a las 9:35 am
¿No hay solución? Depende de nuestro enfoque. Como católicos debemos aprender que la muerte no es más que otro evento de nuestro ser: ser inmaterial como lo conocemos aquí en la tierra. Lo cierto es que mientras haya quien nos recuerde seguimos presentes. Por ello, creo que las nuestras buenas acciones nos dan “vida eterna”; seremos recordados en la misma medida del alcance de nuestra bondad. Es por eso que Jesus vive en nosotros.
Saludos calurosos en especial al Padre San Martin, y a todos, desde las Bahamas.
June 30th, 2009 a las 11:17 am
Querido Javier:
Tu comentario sobre el Domingo XIII Tiempo Ordinario, es realmente hermoso; te felicito, y mi respuesta a tu pregunta de lo que suelo hacer cuando no hay solución, respondo: desde hace 54 años que entré en el noviciado descubrí, y nunca me he arrepentido, de que es una verdad de tomo y lomo lo siguiente:
“Siempre que se cierra una puerta, Jesús abre una ventana”, y por esto suelo recitar, para que no se me borre la llamita de la confianza en Jesús, 10 o 20 veces al día, esta plegaria:
“Estoy tan convencido Dios mío de que velas sobre todos los que esperan de ti y de que no puede faltar cosa alguna a quien de ti las aguarda todas, que he determinado vivir en adelante sin ningún cuidado, descargándome en ti de toda mi preocupación”
Javier, esta es mi respuesta a los problemas que no tienen solución, y créeme, palabra de NIÑO, que nunca, nunca, nunca me he arrepentido de esta confianza .
No sé si te vale esta reflexión.
Con un abrazo,
Pedro Niño Calzada, S.J.
June 30th, 2009 a las 12:55 pm
Querido Padre San Martin:
Ayer estábamos un grupo de personas reunidas en la casa de una amiga a la cual su hijo tiene un diagnostico no muy bueno y necesita una cirugía. Oramos por ese joven y por su familia, y hoy que abro el correo electrónico me encuentro con todas estas respuestas maravillosas acerca de la fe, y de la confianza en Nuestro Padre Celestial. Es realmente como yo pienso y siento, y es por eso que imprimí todas estas opiniones para dárselas a esta madre angustiada. Gracias por compartir estos mensajes que todos necesitamos ya sea para nosotros mismos o para compartirlos con nuestros hermanos. No importa la religión que profesen, porque para Nuestro Padre no existen religiones sino almas.
¡Que Dios le bendiga!
Evelyn
June 30th, 2009 a las 1:20 pm
Querido Padre Javier, gracias por la hermosa reflexión (San Marcos 5,21 al 43). En mi caso cuando no veo solución a un problema, prueba, o lo que sea, le doy el timón de la barca (mi vida) al que todo lo puede, Nuestro Señor Jesus. Mientras leía su reflexión, venia a mi mente los pasajes cuando Sara se ríe del mensaje de DIOS, que a la vuelta de un año tendría un hermoso niño en sus brazos, pero Abraham pienso que ya se imaginaba atendiendo al frágil niño, de nuevo tenemos que aprender del Padre de la fe, a no dudar, mas bien a orar con mas intensidad…
Lo escuche hoy, por Radio Vaticano sobre los Mártires de Roma…
Que DIOS y la Virgen MARÍA lo bendigan siempre…
Gracias Padre Javier.
June 30th, 2009 a las 5:53 pm
Estimado Javier:
Trataré de sintetizar, mi sentir y mis inclinaciones, respecto al tema que nos has presentado: Yo creo que la fe, está indisolublemente unida a la fortaleza. Esa virtud cardinal, que a veces no la tomamos en cuenta, sobre todo ahora que el mundo nos quiere acostumbrar a la vida muelle y fácil. Yo creo que sin fortaleza no se puede tener fe. Sólo tiene fe, de verdad, el que tiene fortaleza, fortaleza a prueba de todo; entonces aceptamos también todo. Claro no se trata de un principio derrotista, sino realista. Las cosas que se pueden cambiar o mejorar con los medios lícitos y para el bien general, se hacen. Pero hay cosas que no se pueden cambiar, ni modificar. Un buen ejemplo es la muerte física. Entonces se necesita ingentes cantidades de fortaleza para aceptar las realidades. Creo que por allí, alguien dijo que la fortaleza, era como un prerrequisito, para las otras virtudes. Eso grafica la importancia de esta virtud que te comento en relación específicamente a tu mensaje dominical.
Un fraternal abrazo de este amigo y hermano que siempre te tiene presente.
Juan Manuel
June 30th, 2009 a las 8:48 pm
Padre San Martin, Evelyn Monterrosa at the Guadalupe Center kindly translated your message to me. I am Episcopalian and the lesson from Mark was our Gospel message this past Sunday. As I listened to the message and read it again, I was struck by the passage “your faith has healed you”. I’ve been a nurse for 37 years, and over 30 of those years were spent in surgery. There were times when people died on the table, and times when people suffered greatly from their illnesses that I wondered why God would let that happen.
I once cared for a young man who had been horribly burned in a truck crash. The only areas on his body that were not burned were the soles of his feet and where his wide leather watch band had been. For months we worked to save him from the burns themselves, the terrible infections, and finally from the kidney failure and deafness caused by the antibiotics meant to cure the infections. From him I learned lessons in humility, passion, and yes, faith. I was only a nursing student, but I grew close to him and his wife. As time dragged on interminably, he finally admitted that he could fight no longer, and was allowed to die at peace with his decision. Who are we try to second guess God? I am sure God has plans for all of us, though those plans don’t seem to be aligned with our plans. It takes great faith to let go & let God.
Thank you for letting me share.
Cathy Whelton, RN, MS
Director Outreach Services & The Diabetes Center
Providence Hospital - Mobile AL
251-633-1578
Speak up, judge fairly & defend the rights of the poor & needy. Proverbs 31:9
July 1st, 2009 a las 11:43 am
Gracias Padre Javier por plantear esta pregunta muy importante.
Ciertamente es la fe la que nos salva y cura, pero en este mundo acelerado y deshumanizado es fácil perderla. Es por eso que nos vamos alejando de Dios y en momentos de sufrimiento ya no acudimos a Él, sino a las respuestas que nos ofrece la humanidad, que muchas veces están deformadas o sirven para el provecho particular de alguien. Todas las cosas de la vida tienen solución, lo que hay que hacer es pedir a nuestro Padre, la sabiduría y temple para superar lo que nosotros pensamos no tiene solución.
July 1st, 2009 a las 6:35 pm
Muchas gracias Javier por darme el abrazo…, de aliento., de cariño.., de Fe.
Lo que estoy aprendiendo en esta vida es :> ” si no hay solución.., la lucha continúa ”
Creo que el objetivo de la vida no es NO morir.., sino SER La muerte no es un problema y, por lo tanto, no tiene solución.
Me encanta lo que dicen los Andinos: Ñojan Kani kani :> Yo soy el que Soy.
Una traducción al “cristiano” sería :> Llegar a ser lo que uno es.
Por eso Tu Mensaje me “toco”, por que siento que me dices, fuerza amigo ::>> se Tu.
Por algo., en estos días, eres el compañero de los “años de oro”
Otro abrazo.., Carlos
July 1st, 2009 a las 7:37 pm
Te agradezco mucho mi querido Javier por haberme enviado estos comentarios tan brillantemente meditados. Lamento recién leerlos por viaje. Me ha quedado grabado esa importante frase para meditar que has usado: “Descubrimos hoy que la resurrección de la falta de fe es más importante que la resurrección de la muerte”
Muchas gracias mi estimado Javier
July 14th, 2009 a las 10:43 am
Querido Javier: Esta homilía es la mejor y más completa de las que he escuchado o leído y te agradezco mucho por compartirla con nosotros, imagino que reflexiones tan profundas deben haber significado mucho tiempo, dedicación, energía y entrega, pero ya vez que nos llega al corazón y contribuye eficazmente a mejorar nuestra vida y nuestra relación con Dios.
Ojala éste mensaje te llegue, no sé cómo responder a una página WEB. Un abrazo de Carmen
October 13th, 2009 a las 6:31 pm
Javier:
Hoy por la mañana, estaba viendo que pasaba conmigo, así que me puse a ver que había en mi computadora, comenzando con la oración diaria, y después ver mis correos favoritos y me encontré con el tuyo “TENER FE cuando no hay solución.
Que bien, leer los comentarios que te hacen al respecto varias personas los cuales les haces llegar las reflexiones de la Palabra de Jesús, ….. y la verdad que tengo mucha Fe,