¡FUERA, CÁLLATE, REGRESA AL INFIERNO!

San Marcos 1, 21-28

 

Bienvenidos a nuestra cita dominical.

Hoy, 4° Domingo del tiempo Ordinario del Ciclo “B”, la Iglesia presenta para nuestra reflexión y comentario un dramático pasaje de la Vida del Señor Jesús. Encontramos al maestro de Nazaret realizando su trabajo cotidiano. Él había venido para enseñar el camino que conduce a la felicidad sin fin y a luchar sin descanso contra las fuerzas que impedían realizar este camino. Y esto lo hacía con plena autoridad y con conocimiento. Y la gente lo notaba.

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¡Y vaya que si lo notaba! Nos gustaba sentarnos a su alrededor y escucharlo una hora tras otra. Era una experiencia de vida. Sus palabras calaban profundo y convencían de verdad. El maestro tenía una manera nueva de hablar. Estábamos acostumbrados a las prédicas vacías de los fariseos que sonaban huecas y no convencían, y menos cuando los veíamos hacer justamente lo contrario de lo que predicaban. El maestro Jesús, en cambio, respaldaba su predicación con su manera de ser y de comportarse. Hacía lo que enseñaba.

 

Pero esto mismo era lo que disgustaba a los predicadores judíos y a las fuerzas misteriosas del mal. La gente acudía cada vez más a escuchar a Jesús y dejaban de frecuentar a los fariseos. Era un predicador incómodo porque se llevaba de calle a tanta gente, y dejaba a los otros sin clientela. Y no tenía pelos en la lengua. Decía con claridad las verdades de Dios y las verdades a los hombres. Y esto disgustaba a los que querían cubrir, blanquear su mal comportamiento con formas externas. Pero la opinión de estos y las fuerzas del mal se extendía. No podían permitir esto. Se sentían opacados por la autoridad con la que hablaba Jesús. Había, pues, que hacer algo para evitar que este hombre hable a la gente. Y por eso la reacción de los enemigos no se hizo esperar.

 

Esta vino un día cuando, como de costumbre, estábamos alrededor del maestro, deleitándonos con sus enseñanzas, tan variadas, claras, con tantos ejemplos y comparaciones. Hablando con tanta autoridad. En eso apareció un hombre, con el rostro descompuesto. Caminaba con dificultad, como arrastrándose. Se acercó lo más que pudo al Maestro Jesús, y cuando estuvo delante de Él, empezó a vociferar con voz que parecía venir de ultratumba: - “Tu, Jesús Nazareno, ¡qué quieres aquí! ¿Para qué has venido? ¿Quieres acabar con nosotros? Nosotros te conocemos y bien sabemos quien eres tú: el Santo de Dios.”

Para esto precisamente había venido Jesús al mundo. Para enfrentar el reino del mal que tenía sometida a la tierra e implantar el reino de Dios. Jesús venía a revertir el orden establecido por el mal y así salvar a la humanidad de la eterna condenación. Él veía cómo los hombres, ciegos por el mal, perdían la orientación de sus vidas y caían en el infierno. Por eso, Jesús vino a revertir con valentía y autoridad esa situación y salvar a la humanidad.

Jesús no se intimidó por la irrupción de aquel hombre. Más aún, parecía como si lo hubiese estado esperando. Así que, mirándolo fijamente, y con una voz llena de autoridad le increpó: Cállate y sal de aquí. Todos nos quedamos en silencio sin comprender bien lo que estaba pasando. Pero presentíamos que algo muy importante estaba haciendo el maestro de Nazaret.

Efectivamente, algo muy importante y necesario. Ese hombre estaba lleno del espíritu del mal, y quería que Jesús le dejara el camino libre para seguir haciendo el mal. Pero Dios no podía de ninguna manera dejar que la humanidad estuviera en manos del mal. Su amor por el hombre le llevaba a realizar todo lo que fuera necesario para que este lograse su liberación del mal y alcanzar así la felicidad eterna. Y por eso, lo increpa con valentía y autoridad: Sal de aquí. Fuera de ese hombre.

Desde aquel día no pude olvidar esas palabras. Y todas las veces que sentía que el mal quería apoderarse de mí volvía a escucharlas dentro de mí: Sal, sal de aquí. Y eso me devolvía la calma y hacía que volviera a mirar hacia el bien y reorientar mi vida hacia la senda segura.

Y esa es la finalidad de este pasaje evangélico. Que sintamos de manera personal la imprecación que hace Jesús al mal que esta en nosotros. Notemos que Jesús no entra en diálogo con el mal sino que tajantemente lo expulsa. Sería un error fatal contemporizar con el mal y entrar en dialogo con él. Al contrario, de manera tajante, debemos oponernos a las tentaciones que nos encandilan con los placeres de la carne, del prestigio, del orgullo. El mal es muy astuto. Por eso, la voz clara, sin tapujos y con autoridad de Jesús, nos permitirá vernos libre de sus engaños. ¡Fuera, sal de aquí!

 Hoy quisiera, Señor, darte gracias por lo que me has enseñado y de manera particular porque me has mirado con fijeza y con voz clara y de autoridad has arrojado el mal de mi vida. No dejes de mirarme Señor, porque tú bien sabes lo débil y frágil que soy. Cuántas veces, sin darme cuenta, caigo en el engaño del mal y hago lo que no debería haber hecho. Ayuda mi debilidad con tu gran autoridad.

 

Lo más importante

Y bien amigos, así terminamos esta breve reflexión sobre el evangelio del domingo.

Pero ahora viene el momento más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús. Toma, pues, el evangelio en tus manos, San Marcos Capitulo 1 versículos del 21 al 28 y trata de sentir lo que el mismo señor te quiere comunicar.

Quédate pues ahora a solas con Él y cuenta con nuestras oraciones.

Te agradecemos muy sinceramente el haber estado con nosotros, ¡Y te esperamos el próximo domingo!

2 Responses to “Comentario al 4º Domingo del Tiempo Ordinario - ¨B¨”

  1. Dalia says:

    A MI ME PASA MUY A MENUDO CUANDO REPRENDO A MIS HIJOS ME PONGO A DIALOGAR Y ENTRO EN DISCUSIONES QUE NOS LLEVAN A FRANCAS PELEAS E INTOLERANCIA, Y ENFRENTAMIENTOS SIN RAZÓN. ESTOY ENTENDIENDO QUE NO DEBO ENTRAR EN DIÁLOGOS SINO SER FIRME EN LO QUE CONSIDERO ES REPRENSIBLE. QUÉ ASTUTO ES EL MAL PERO NUESTRO SEÑOR TIENE TODA LA AUTORIDAD PARA REPRENDERLO Y EXPULSARLO. GLORIA A DIOS Y GRACIAS PORQUE SÉ QUE JESÚS NOS VA A LIBERAR DE ESTE CIRCULO DE PELEAS, FALTAS DE RESPETO Y MENTIRAS. AMEN.
    Y DIOS LE PAGUE A USTED POR SUS COMENTARIOS TAN LLENOS DE AMOR Y CARIDAD FRATERNA. SALUDOS. DALIA

  2. complejo b says:

    Muy buen trabajo el que están realizando para la comunidad.

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