¡Vaya noche aquella que pasaron los discípulos en medio del lago! Solos, vieron cubrirse el cielo con negros nubarrones y desatarse una terrible tormenta sobre ellos, que azotó fuertemente su frágil barca. Pero su angustia subió al máximo cuando aterrorizados vieron que, caminando sobre el agua, venía un “fantasma”, que resultó ser Jesús, quien les dijo, «Animo, soy yo, no tengan miedo»,. Pedro, impetuoso, le dice: «Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua». “Sí, Ven” le contestó Jesús. Pero cuando pone el pie en el agua, su mente le traiciona porque centró su atención en la tormenta y no en Jesús que tenía al frente, y empieza a hundirse. Pero Jesús extendiendo su mano amiga y salvadora, le dice: “Pedro, ¿Por qué dudas?” (Mt. 15, 23-33)

Cuántas veces nosotros también hemos vivido experiencias similares en las que hemos visto cubrirse nuestra vida con negros nubarrones y hemos soportado terribles “tormentas”, problemas, incomprensiones, frustraciones, Pero lo más curioso es ver cómo Jesús sigue queriendo hacerse presente en el momento preciso de la tormenta, para decirnos como a los discípulos: animo, no tengas miedo. Sin embargo ahora utiliza métodos diversos. En los discípulos del Evangelio, Jesús vino caminando sobre el agua del lago, ya que este era el elemento que ellos utilizaban para su trabajo. Ahora en cambio Jesús viene a través de otros elementos, según sea el trabajo del discípulo, y uno de ellos es el Internet.

Yo acabo de vivir dos experiencias en este sentido.

  • 1. Yo había solicitado un permiso especial con motivo de cumplir este año 50 años en la compañía de Jesús. Como una especie de regalo pedía hacer un viaje a la INDIA, un sueño que alimentaba desde hacía mucho tiempo… Con que ilusión esperaba la respuesta, hasta que por fin llegó. Pero llegó en la forma menos esperada. Era un E-Mail dirigido, no a mi, que simplemente decía: “Javier San Martín sigue en su nube”. ¡Qué cosa! Una frase seca, dura, deprimente. No se me decía ni sí ni no pero ciertamente hería lo más sensible de mis sentimientos. Veía que se había producido un bloqueo en la comunicación que me perturbó. Vi, pues, mi cielo cubrirse con densas y oscuras nubes, y sentí el relampaguear de la tormenta que invadió las fibras más sensibles de mi corazón. Nunca esperé esto.

Pero, tampoco esperé lo que sucedió inmediatamente después. Junto con el mencionado E-Mail, llegó otro al mismo tiempo que decía: - “Padre Javier, reciba un saludo cordial y afectuoso desde la Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal de Guatemala. Antes que nada lo felicito por los programas y comentarios que publica en su blog, son muy buenos y nos ayudan a enriquecer la programación de nuestras radios… siga adelante con este esfuerzo.” Firmaba Carlos Méndez.

¡Vaya coincidencia extraña! Llegar este E-Mail en el mismo momento de la tormenta con un mensaje tan positivo. Las alentadoras palabras de Carlos Méndez sonaban a las que Jesús dijo en el lago: No temas, soy yo”. Reconocí, pues, que Jesús había querido hacerse presente en el preciso momento de mi tormenta, caminando ó “navegando” a través del E-Mail de Carlos Méndez. Yo ya había empezado a pensar cómo sacarme la espina que se me había clavado hondo en mi corazón, a una respuesta que consideraba casi un insulto, pero el E-Mail de Carlos Méndez, me hizo caer en la cuenta que estaba incurriendo en el mismo error de los discípulos, es decir, poniendo mi atención y preocupación en la tormenta y NO en Jesús que tan oportunamente llegaba a mí, como amigo y hermano, “navegando” sobre el Internet.

  • 2. Una segunda experiencia vino a confirmarme esta verdad. Escuché un día pasos apresurados en la escalera de alguien que luego entró en mi cuarto y con gritos rabiosos me increpó ¡Javier, Javier…! ¿quién ha cambiado de lugar el depósito de basura?”. (¡Mama mía, Qué problema!) Y con la misma agresividad me exigía que le dijera - “¡Quién ha sido, Quién ha sido”…! Yo confuso y aturdido no atiné sino a decir -”Han sido los empleados que recogen la basura”, pero por la hostilidad del momento, no aclaré que ellos lo habían hecho porque yo se lo había pedido. Sentí, pues, mi cielo cubrirse con densas nubes, y desatarse la tormenta.

Empecé, entonces, a darle vueltas cómo solucionar de una vez por todas estas situaciones tan molestas que ya se venían repitiendo con frecuencia. Bueno, me dije, si él grita, yo también grito y más fuerte, si él alza la voz, yo también la alzo, para ponerme a su nivel. Es decir, estaba poniendo mi atención en la tormenta para enfrentarme a ella.

Pero mira por donde, en ese mismo momento me llegó un E-Mail que decía: - “Hello, Father, How are you?  I hope you had a wonderful New Year. Take Care. Maria Romp”. Breve, conciso, pero ciertamente este E-Mail llegaba en el momento preciso de la turbación y sentí que me decía: ¿Qué ganas enfrentándote a la tormenta? Reconocí entonces que era el mismo Jesús que había llegado a mí, “navegando” a través de la breve nota de María Romp, para decirme, “Yo soy, no temas”, no podía dejarte solo en este momento.

Ambas experiencias me ayudaron a enfocar “las tormentas” de la vida de una, manera más cristiana. Espero que a ti también te ayuden. Sin embargo, te diré mi querido amigo, que las tormentas de la vida, ya sea que las vivamos con Jesús o sin Él, son siempre muy desagradables.

Con un abrazo muy cordial

Javier San Martín S.J.

jsanmartin@shc.edu

5 Responses to “Y Jesús vino caminando sobre… el INTERNET”

  1. Christopher J. Viscardi, S.J. says:

    Gracias, un mensaje de sabiduria muy practica.

  2. Maria Romp says:

    Good Evening Father Javier,
    I hope you are doing well. I read the entirety of the article that you had written on your blog, glad to be of an inspiration. “God is always present and is always with us in all things - big and small”

  3. ELSA PEÑA says:

    TENGO CURIOSIDAD POR SABER ¿QUÉ ALIMENTOS COMÍA JESÚS?, ¿CÓMO SE ALIMENTABA A DIARIO? ¿ERA VEGETARIANO?, ¿COMÍA CARNE? Y SI LA COMÍA, ¿DE CUAL?
    GRACIAS, BENDICIONES,
    .
    Estimada Elsa:
    Gracias por tu inquietud en conocer el “menú” del Señor Jesús. Podemos pensar que cuando estuvo con su madre en Nazareth, ella cocinaría la comida normal de los judíos, en base a granos, yerbas, pan sin levadura y carne, especialmente de chivo que abunda por la zona. Ya en cambio cuando salió a su recorrido apostólico el pescado sería una comida frecuente al estar en compañía de pescadores que Él escogió como discípulos. Recordemos la milagrosa multiplicación de los panes y pescados, comida frecuente en el menú del pueblo. Parece, incluso, que Él mismo sabía cocinar el pescado, como lo demostró en la aparición a orillas del lago cuando esperó a los discípulos con pescados que Él mismo había preparado. El vino también lo apreciaba como vemos en el milagro de las bodas de Cana. En las fiestas de Pascua no dejaba de comer el Cordero que prescribía la ley judía, y que en la última cena Él lo reemplazó con su propio cuerpo.
    P. Javier, sj

  4. Julian Lallave says:

    Está haciendo un buen trabajo.

  5. salones boda asturias says:

    Interesante . Aprendo algo con cada web todos los días. Siempre es estimulante poder leer el contenido de otros bloggers. Osaría usar algo de tu post en mi blog, naturalmente pondré un enlace , si me lo permites. Gracias por compartir.

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